2016: ¿Por qué no callar?

Alrededor de una mesa fue que comenzamos la cuarta versión de Bulnes Intervenido. Tal como habíamos gestado este proyecto durante todo el 2016 con las reuniones que sosteníamos, la mesa fue la analogía de lo colectivo de este trabajo para el que, a diferencia de los años anteriores, realizamos un evento para comunicar cuáles son sus objetivos y compartir experiencias con otras organizaciones: un almuerzo comunitario a beneficio en donde, por supuesto, la mesa también fue clave.

Desde ese lugar también pudimos convocar un recuerdo que encontramos en la versión 2015: el testimonio de una mujer, niña el 11 de septiembre de 1973, que pasó el golpe mismo en su departamento junto a su familia, escondidos para evitar las balas.

Ese testimonio fue el detonante de la intervención, en donde más de cien personas nos reunimos en Alonso Ovalle, irrumpiendo en el espacio de los patinadores, convocados por la pregunta “¿Por qué no callar?” 

Fue luego que desde el corazón del Paseo Bulnes una voz con un megáfono hizo que nos aproximáramos para, a modo de “editorial” de este encuentro, comenzar a recibir los láser entre medio de los asistentes por parte de amigos y amigas que nos ayudaron a distribuirlos. 

Así, comenzamos a iluminar las huellas con una luz presente que con el paso de los minutos comenzó a extinguirse hasta dejar sólo los faroles del paseo. Pero no sólo esas grandes luces en tamaño pero tenues en incandescencia fueron las luces esa noche: con la ayuda de un proyector comenzamos a iluminar uno de los edificios con imágenes de algunos ejemplos de la violencia cotidiana. Así, reunimos en un sólo momento a José Vergara y a José Huenante, dos de los tres detenidos desaparecidos en democracia, a Ramona Parra, la violencia policial, la violencia de género y la violencia a los pueblos originales, que, sellados con la proyección de la pregunta de esta edición de la intervención, nos llevó al conversatorio.

Los amigos nuevamente nos ayudaron repartiendo los papeles que tenían inscrita la pregunta y los lápices a fin de que pudiéramos sentarnos y pensar respecto a por qué no debemos callar, por qué no tenemos que apagar la memoria ni dejar de denunciar la violencia y los gestos del poder que, de manera más y menos evidente, nos hostigan y hastían cada día.

Culminamos colgando nuestros pensamientos plasmados en el papel en cuerdas que pusimos entre los mástiles de las iluminarias para luego, sostener la conversación final. Ahí repartimos un fanzine de esta edición de Bulnes Intervenido y ejemplares de los afiches que recorrieron la ciudad en búsqueda de convocar a más y más gente para que, en su “centro”,  pudiéramos reunirnos y atraer otras memorias y próximos lugares que rememorar.