2013: VELATON LASER

“Velatón Láser” fue el primer nombre que recibió esta acción de memoria, como una analogía de las velatones que realizamos para recordar a las víctimas de la dictadura. Una vela se enciende en alguna casa; un camino de velas sobre las aceras de las calles; un silencio cómplice que exige recordar para entender que toda la violencia, las muertes, las torturas, las desapariciones, fueron algo más que un sueño; un recuerdo que resiste para no ser callado.

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2014: BULNES INTERVENIDO

Último viernes de septiembre: 26. El equipo estaba ansioso, no había certeza de cuántas personas llegarían a este segundo llamado. Varias tardes y noches previos a la intervención habían emergido por la ciudad los afiches serigrafiados -realizados con el apoyo del colectivo Serigrafía Instantánea- que convocaban a este encuentro con la pregunta “¿Haz visto las huellas de bala que están en el Paseo Bulnes?”. Había dudas respecto a que si esa pregunta repercutiría en alguien, si sería lo suficientemente intrigante para venir a esta convocatoria.

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2015: ¿Cuáles fueron las huellas que la dictadura dejó en ti?

Han surgido muchas conexiones de la investigación realizada en paralelo a la preparación del encuentro del último viernes de septiembre. Una de ellas fue comprender la propuesta arquitectónica que el eje Bulnes entrega a la ciudadanía, como un lugar que plantea una tensión entre ésta y el poder ejecutivo. En la idea fundacional, la construcción de este Paseo vendría a coronar un barrio cívico que abre las puertas a la sociedad, conteniéndola por sus ministerios, que originalmente ocupaban la mayoría de estos edificios; y por el poder ejecutivo representado en La Moneda y el poder legislativo que en algún momento proyectó un espacio en lo que hoy es el Parque Almagro. Era la idea del pueblo siendo contenido por el Estado y sus poderes.

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2016: ¿Por qué no callar?

Alrededor de una mesa fue que comenzamos la cuarta versión de Bulnes Intervenido. Tal como habíamos gestado este proyecto durante todo el 2016 con las reuniones que sosteníamos, la mesa fue la analogía de lo colectivo de este trabajo para el que, a diferencia de los años anteriores, realizamos un evento para comunicar cuáles son sus objetivos y compartir experiencias con otras organizaciones: un almuerzo comunitario a beneficio en donde, por supuesto, la mesa también fue clave. Desde ese lugar también pudimos convocar un recuerdo que encontramos en la versión 2015: el testimonio de una mujer, niña el 11 de septiembre de 1973, que pasó el golpe mismo en su departamento junto a su familia, escondidos para evitar las balas. Ese testimonio fue el detonante de la intervención, en donde más de cien personas nos reunimos en Alonso Ovalle, irrumpiendo en el espacio de los patinadores, convocados por la pregunta “¿Por qué no callar?”  Fue luego que desde el corazón del Paseo Bulnes una voz con un megáfono hizo que nos aproximáramos para, a modo de “editorial” de este encuentro, comenzar a recibir los láser entre medio de los asistentes por parte de amigos y amigas que nos ayudaron a distribuirlos.  Así, comenzamos a iluminar las huellas con una luz presente que con el paso de los minutos comenzó a extinguirse hasta dejar sólo los faroles del paseo. Pero no sólo esas grandes luces en tamaño pero tenues en incandescencia fueron las luces esa noche: con la ayuda de un proyector comenzamos a iluminar uno de los edificios con imágenes de algunos ejemplos de la violencia cotidiana. Así, reunimos en un sólo momento a José Vergara y a José Huenante, dos de los tres detenidos desaparecidos en democracia, a Ramona Parra, la violencia policial, la violencia de género y la violencia a […]

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