TESTIMONIOS Y MEMORIAS

 

 

TESTIMONIOS SOBRE EL 11

«Ahí estaban las oficinas de la reforma agraria, una parte, el resto estaba al frente en Olivares con Bulnes, donde estaba la vicepresidencia. Yo trabajaba ahí en obras civiles. Nosotros nos dedicábamos a hacer viviendas para el sector reformado, a hacer planteles de crianza de ganado. En esa situación es que me tocó ver el golpe. Muy temprano se sentían los aviones, se veían los aviones que ya andaban, aviones militares sembrando un poco el susto. No era claro, ni las noticias ni nada, y llegamos a la oficina y allí la orden era que todo el mundo se fuera, que nadie se quedara ahí y ahí en ese retiro de la oficina es que yo vi como venía la gente del regimiento este que estaba  al frente del Parque O’Higgins, ahí había un regimiento que es donde llevaron a la mayoría de la gente de La Moneda».

Lucio Arias, arquitecto.

 

«Quiero contar el caso de Bulnes 140. Allí arriba en el décimo piso había o hay una terraza -no he subido más-, donde quedaba el jardín infantil y la sala cuna de la Empresa Comercio Agrícola, una empresa que desapareció con Pinochet, pero Lagos fue el último que le puso el punto final.  El día 11 de septiembre, yo era secretaria y no alcancé a llegar, pero mis compañeras que eran educadoras o auxiliares de párvulo llegaron y de repente empezaron a sentir balazos. Escondieron a los niños debajo de las cunitas y ellas se pusieron delante como escudo. Al jardín lo hicieron mierda,  porque no es otra la palabra, pero afortunadamente ningún niño salió herido, las tías tampoco. A los niños los milicos permitieron entregarlos a sus madres en la noche.

Nunca nadie en ninguna parte le rindió homenaje a las tías valientes que se pusieron de escudo para las guaguitas de la sala cuna.

Posteriormente, en la dictadura de Pinochet se perdió el edificio y se borraron huellas de todo, se re hizo todo, se reestructuró todo, y esa es la historia. Para qué estamos con cosas, estos gobiernos han tratado de borrar la historia junto con los milicos, han sido no cómplices pasivos, han sido cómplices activos de todo esto».

Mujer participante de Bulnes Intervenido 2018.

 

«Yo les quiero contar la historia de uno de nuestros detenidos desaparecidos. Arsenio Poupin fue funcionario del  Instituto Nacional de Estadística que es hoy día, que en ese entonces se llamaba “Dirección de estadística y Censo”. Él era abogado y fue llamado por el gobierno de Allende para ser asesor legal del director de investigaciones, y el 11 de septiembre fue detenido y es uno de nuestros compañeros detenidos desaparecidos hasta el día de hoy. 

También les puedo contar que dentro de nuestra institución en la que yo trabajaba, fueron detenidos cinco funcionarios. Se allanó la imprenta del INE y tuvimos cinco funcionarios detenidos y dos de ellos fueron llevados a Chacabuco y fueron declarados prisioneros de guerra. Afortunadamente después de seis meses de haber estado en Chacabuco, volvieron a Santiago y logramos mantenerlos con vida mientras se pudo pero no fueron detenidos desaparecidos, afortunadamente. Rindo un homenaje a mi compañero Arsenio Poupin».

Mujer participante de Bulnes Intervenido 2018.

 

«Yo tuve tercianas ese día. Estaba tendida en el suelo. Tuvimos que ocultarnos en el subterráneo y fue horrible porque había mucha bala, mucha bala, mucha bala. Nuestro departamento fue baleado. Se sabía que había francotiradores, porque había gente que también apoyaba al gobierno, entonces ellos disparaban, si veían gente disparaban a los departamentos así que era de miedo.

Yo perdí mis enseres, mi colchón, mi frazada, porque quedaron baleadas. Mis hermanos perdieron la ropa del closet. Tenemos todavía un mueble baleado, yo tengo una foto del mueble baleado todavía de esa época.

Nosotros estábamos en el subterráneo pasando todo este problema que se suscitó después del golpe, los enfrentamientos que habían. Había un momento en que teníamos que tomarnos un café, un té o algo y mi hermano mayor que en ese tiempo tenía 23 años subió al departamento y como daba una ventana hacia afuera, fue el momento que comenzaron a balear el departamento otra vez y le pasó una bala por el pantalón, por abajo. Yo le vi después el piquete que tenía.

Mi otro hermano había dejado su corbata sobre la mesa del comedor y también la alcanzó una bala. Mi hermano me relata que se va a la cocina y se trata  de meter al horno. De desesperado no hallaba donde meterse y se metió al horno de la cocina, la cabeza no más, para protegerse.

Fue continuo porque del 11 al 12 mucha bala. Del 12 a 13, espantoso, mucho enfrentamiento. Nosotros tuvimos que dormir en el suelo porque después ya subimos y andábamos  arrastrándonos para poder movernos dentro del edificio, del departamento para no tener peligro porque era mucho el enfrentamiento, el peligro de las balas.

Lo que yo pensaba en ese momento era que iban a llegar los militares a desalojarnos del departamento o nos iban a matar esa noche. Yo tenía la plena convicción de que nos iban a matar esa noche, que iban a aparecer por la terraza y que iban a penetrar al departamento y nos iban a matar.

El día 13, ahí nos fuimos de acá. Huimos con lo puesto. Al día siguiente que nos fuimos nosotros fue allanamiento».

Mujer participante de Bulnes Intervenido 2015.

 

«Me acuerdo perfectamente de las balas que se cruzaron antes de golpe, que fue el 29 de junio para el tancazo. Ahí, recuerdo haber salido del departamento, había una situación bastante caótica esa mañana del alzamiento en contra del gobierno constitucional del presidente Allende, de estos sectores, del ejército que se sublevó.

Recuerdo soldados parapetados en los frontis de los edificios de Bulnes, con sus armas apuntando y claramente había una situación de que no se sabía cómo iba a terminar y que era muy compleja.

El otro episodio por supuesto, el del 11 de septiembre, pero esa mañana yo salí muy temprano de mi casa y solo vi el movimiento de gente corriendo de un lado para otro y las tanquetas apuntando hacia La Moneda.

Las balas del paseo Bulnes me recuerdan a la traición, a mi juicio, son las balas de la traición  a un gobierno constitucional, a un juramento de las fuerzas armas de lealtad. Son las huellas de una memoria que algunos intentan borrar pero que están ahí presentes para que no se nos olvide que en este país se traicionó, se mató, se violaron los derechos humanos». 

Faride Zeran, Premio Nacional de Periodismo.

 

«Hace 46 años, justo a esta hora, mi mamá subió el volumen de la radio. Nos habían despertado las sirenas de las tanquetas, retirándose de La Moneda. Todos estábamos en casa. No tuve clases, cursaba 8vo, tenía 12 años y registraba cada cosa que ocurría a mi alrededor.

Esa madrugada fuimos con mi cuñado a auxiliar a mi padre. Su citroneta quedó en panne en Gran Avenida y la empujamos hasta nuestra casa, un departamento a dos cuadras de La Moneda [Nataniel con Tarapacá]. Llegamos a eso de la 1:30 hrs del 11 de septiembre. Las horas siguientes se me quedaron como una película de cámara lenta: las radios una a una empezaron a transmitir música militar. Por las ventanas veíamos a mucha gente caminar apurada, pero tras un rato aparecieron los primeros jeep con ametralladoras pesadas.

El teléfono de casa sonó algunas veces, una de esas llamadas era de un amigo de mi hermana mayor, llamaba para despedirse. Estaba en una industria del sur de la ciudad.

Todos entorno a la radio, escuchamos al presidente Allende hablar por última vez. Mi mamá lloraba. Entonces empezó la guerra, el estruendo de las ráfagas y los obuses.
Pusimos colchones en las ventanas y nos sentamos en el rincón más alejado. Luego mi papá nos llevó a todos a la caja de la escalera, más lejos de las balas. Entonces el rugido de los aviones, el estampido de los rockets, el grito desesperado de mi hermano.

Entonces se quebró Chile y empezó el miedo. Ese día empezó también la resistencia y la voluntad de seguir adelante a pesar de todo». 

Ruben Eduardo González Serrano.

 

MEMORIAS DEL PRESENTE

 

«Yo creo que como pueblo chileno no debemos quedarnos con los brazos cruzados y tenemos que seguir manifestándonos y expresar nuestro descontento ante el actuar  de la corte suprema, en este caso, y no mantenernos callados».

Participante de Bulnes Intervenido 2018.

 

«La impunidad es lo que no se debe permitir y de la misma manera te digo como venezolano ahora chileno, quisiera que los derechos humanos sean realmente universales».

Participante de Bulnes Intervenido 2018.

 

«Las violaciones a los derechos humanos no son solamente lo ocurrido durante la dictadura militar y golpe de estado, sino que también todo lo que vivimos en democracia y también las mujeres, los pueblos originarios, la gente que vive en zonas de sacrificios ambiental. Es necesario que para enfrentar la impunidad nos tengamos que organizar  y no olvidar, recordar constantemente, porque estamos luchando y porque queremos una sociedad mejor, que se respeten como principios imperativos los derechos humanos para todas las personas independientes de su raza, sexo, etnia». 

Participante de Bulnes Intervenido 2015.

 

«En realidad me sorprende saber que uno pasa por acá todos los días y nunca te das cuenta. Siempre paso por acá, trabajo cerca, miro y veo los edificios, veo la gente pasar y nadie se inmuta. Sí, la gente lo siente y aunque se quiera de alguna forma olvidar, nosotros jamás lo vamos a olvidar. O sea, a mí no me afectó en nada ni a mi familia, pero de alguna forma como dijo mi amigo, la sociedad no se va  recuperar nunca».

Participante de Bulnes Intervenido 2015.

 

«Muchas, muchas huellas en la familia. No sé, no recuerdos míos pero uno se imagina cosas, se imagina cosas de esa época. Te imaginas cosas que vieron tus padres y no te contaron».

Participante de Bulnes Intervenido 2015.